Hace menos de un año, estuvimos sufriendo de una tormentosa campaña política por las elecciones generales del 2007, había publicidad en televisión, radio, prensa, volantes, internet, se llegó a tal punto, que hasta ropa interior había con los logotipos de los partidos políticos, pero lo fatal fue el deterioro del entorno natural, porque había pintada propaganda en árboles, en los senderos de las principales carreteras y hasta en las piedras… pero ellas también sienten.
Y esto no sólo sucede en la temporada de campañas políticas, pasa todo
el tiempo, hace como 12 años en nuestra querida Quetzaltenango, en
pleno parque central, colocaron un rotulo de una embotelladora, que
daba la hora y la temperatura, muy bonito, por cierto, pero que le
quitaba toda la vista y el ornato a la ciudad.
El ruido claro que contamina, y muchas empresas como arma de atraer la
atención, colocan bocinas con música a todo volumen, pero lejos de
atraer consumidores, hace que se alejen.
Recientemente apareció en los diferentes medios de información que iban
a quitar y que luego quitaron unas vallas publicitarias, en el
boulevard Vista Hermosa de la zona 15 de la ciudad de Guatemala, porque
estaban en una posición sumamente peligrosa, para las personas que
transitan por ese lugar, ya que por su posición estaban por caerse.
Por supuesto hubo una pugna entre las empresas de las vallas contra la
gente de la Municipalidad, pero finalmente se dio la razón a la
Municipalidad. Y con eso ganaron los vecinos por estar en un lugar más
seguro.
Todos los que estamos involucrados con la publicidad (medios de
comunicación, agencias de publicidad, empresas, etc.), tenemos la
responsabilidad de que la publicidad que difundamos no solo tenga una
contenido apto para el público al que nos dirigimos, sino que no dañe
la naturaleza ni el entorno de ciudades o de paisajes del país.