Es triste ver como día a día en las calles de nuestras ciudades, cientos de personas ayudan a incrementar el nivel de contaminación de nuestro país, desde niños hasta ancianos, todos ponen su granito de arena y vuelven cada rincón de nuestro territorio un enorme basurero.
Todos hemos contribuido de alguna manera a que nuestras calles estén
atestadas de basura, y aunque la mas común de las excusas sea que las
autoridades no ponen suficientes basureros, no hacemos el mas mínimo
esfuerzo por educarnos y educar a nuestros hijos a que no ensucien
nuestra amada patria.
La escena es la misma día tras día: un niño llega a la tienda, pide su
ricito y segundos después de haberlo comido lo tira en la calle, justo
al lado de la cajita de basura que la dueña del lugar colocó para
mantener limpio. Vemos gente en el transporte urbano y extra urbano,
que sin la mas mínima conciencia, lanza sus desperdicios por las
ventanas, y los automovilistas siguiendo el ejemplo, tiran los
papelitos del parqueo, colillas de cigarro, etcétera.
En algunos casos el descaro llega a tanto que cuando se le cuestiona a
la gente de porque tira la basura en mitad de la calle su respuesta se
limita a ser: yo pago mi boleto de ornato, la municipalidad tiene la
obligación de limpiar; pareciera que con Q10.00 al año, tienen derecho
a hacer lo que se les plazca.
En la década de los noventa, se empezó a promover una campaña llamada
“No sea coche!”, su finalidad era hacer conciencia en las personas por
medio de ventas de artículos publicitarios y en algunas casos la
publicación de fotos de personas que eran captadas por la cámara justo
en el momento de tirar basura en la calle, si bien la idea de educar a
las personas para no ensuciar no fue del todo efectiva, el miedo de
aparecer públicamente en un matutino hacía pensar dos veces y caminar
un poco mas hacía el bote de basura mas cercano.
El problema de la contaminación ambiental no es solo culpa de las
grandes industrias, de las compañías multinacionales, la solución no la
tiene solo la municipalidad ni los encargados de limpieza, esto es
problema de todos y cada uno de nosotros, no se requiere grandes y
complicados planes, equipo industrial o algún tipo de capacitación
especial, simplemente se necesita voluntad y deseo de hacer bien las
cosas:
Reciclemos papel en casa: miles de árboles son talados día a día, y a
veces nos damos el lujo de mal gastar le papel que usamos. Si vamos a
imprimir en sucio, utilicemos ambos lados de la hoja de papel,
utilicemos una y otra vez los cartones de trabajos viejos, en la medida
de lo posible evitemos mal gastar las hojas de papel blanco.
Separemos plásticos, latas, botellas o papel: no nos haremos ricos al
venderlos, pero al menos sabremos que su destino será dar vida a nuevos
productos sin necesidad de destruir nuestros bosques o contaminar la
atmósfera.
Tiremos la basura en su lugar: nada nos cuesta guardar es papelito del
parqueo en nuestros bolsillos, mantener una bolsa para basura en el
carro y caminar un par de metros mas para alcanzar el basurero y
depositarlos ahí, es solo un papelito pero si los cientos de miles de
habitantes que tiene nuestra ciudad hacen lo mismo, entonces serán
cientos de miles de papelitos puestos en su lugar en lugar de estar
tirados en las calles.
No malgastemos el agua: cosas tan cotidianas como lavarse los dientes,
rasurarse, lavar el carro o bañarnos, nos hacen desperdiciar cientos de
litros diariamente. Seamos mas conscientes y considerados con los
demás, cerrar un par de minutos la llave del grifo puede salvar nuestro
futuro.
Caminemos de vez en cuando: a parte de hacer ejercicio y ahorrar gasolina, evitamos se contamine el ambiente.
Sembremos un árbol: el aire nos da vida, nuestros árboles transforman
el dióxido de carbono en oxigeno respirable, sembrar un árbol es
regalarle aire puro a nuestros hijos.
Nuestros abuelos vivieron en un país con aire, calles, ríos y lagos
limpios, yo quiero que mis hijos no lo recuerden por medio de fotos,
sino que vivan nuevamente en el ¿Y ustedes?