El 24 de marzo de 1989 el petrolero «Exxon Valdez», con una carga de 1.48 millones de barriles de crudo, derramó en la bahía de Prince William Sound, Alaska, 37,000 toneladas de hidrocarburo.
Alaska vivió la peor tragedia ecológica de su historia al encallar el petrolero y verter millones de litros de crudo sobre más de 2,000 kilómetros de costa.
Para la limpieza de la marea negra se utilizaron aspiradores, mangueras de agua caliente a presión, se trasladó el crudo que aún contenía el Exxon Valdez a otro petrolero. Los daños a la fauna que se produjeron en esta zona aún se siguen estudiando.
El vertido condujo a la aprobación de nueva legislación medioambiental en los Estados Unidos de América (Oil Pollution Act 1990).
Muchas veces nos preocupa el incremento en el precio de los
combustibles y nos invade la idea de que en algún momento el petróleo
simplemente dejará de producirse. A principios de la década de los 80s
el galón de gasolina rondaba los Q2.00, era un precio exorbitante para
la gente que poseía algún medio de transporte que utilizaba derivados
del petróleo como medio de combustión y algunas empresas como Texaco
sacaron combustibles alternos a base de alcohol, otros simplemente
instalaron sistemas para utilizar gas en vez de gasolina y la gran
mayoría simplemente, como lo hacemos hasta ahora, apretó el bolsillo y
siguió soportando los incrementos.
A inicios de 1,900 los vehículos propulsados por derivados del crudo
eran muy pocos y los medios de transporte mas utilizados eran movidos
por medio de vapor, fuerza animal o humana. Con el descubrimiento de la
combustión interna y la utilización del petróleo como elemento
combustible, las distancias se acortaron, le tecnología llego a mas
personas, y la era industrial dio un salto. Tristemente en poco mas de
un siglo hemos destruido innumerable cantidad de recursos que a la
madre naturaleza le llevo miles y hasta millones de años crear, talamos
bosques, exterminados especies, oscurecimos nuestros cielos,
envenenamos nuestras aguas, intoxicamos nuestro cuerpo y acabamos con
nuestro hábitat.
Ahora que sabemos que nosotros mismos nos estamos llevando a la
extinción, que vemos cientos de enfermedades creadas o causadas por el
hombre nos empezamos a detener y observamos que el mundo es lo que
decidimos hacer de el...
Nos gustan los bosques verdes... pero nunca hemos sembrado un árbol.
Nos fascinan los cielos azules... pero seguimos usando aerosoles.
Nos encanta el aire puro... pero seguimos quemando llantas y basura.
Adoramos la naturaleza... pero no nos importa acabar con especies en peligro de extinción.
Queremos mejorar las cosas... pero no cambiamos nosotros mismos.
El Exxon Valdez fue un llamado de atención, para que nos diéramos
cuenta de que en horas podemos destruir cosas que son irremplazables,
nos enseñó que nuestra tecnología se ha basado en la destrucción de
otras formas de vida. inclusive la nuestra. Creamos la necesidad de
utilizar las cosas que nos destruyen y nos olvidamos de conservar y
cuidar lo que tenemos.
Hoy muchas empresas invierten miles de millones de dólares en inventar
cosas que existen desde el siglo pasado y que dejamos en el olvido:
Autos híbridos... los primeros vehículos trabajaban con vapor.
Fuentes naturales de energía... los primero humanos usaban el sol, el agua y el viento como fuentes de energía.
Campañas ecológicas... nuestros antepasados no consumían mas de lo que
necesitaban, sabían que si se acababan los recursos de su hábitat,
morían.
Hoy pregúntate a ti mismo si ese foco que tienes encendido realmente es
necesario, se es indispensable dejar el agua correr mientras te lavas
los dientes, si es obligación tardarte 30 minutos bañandote, si esa
mascota que tanto amas no pertenece al bosque en vez de a una jaula, si
esas hojas de papel que desperdicias no significan docenas de árboles y
cientos de metros cúbicos de tu preciado aire...