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Hace muchos años leí por primera vez esta historia, me hizo abrir los ojos y darme cuenta que la mayor parte de la gente esta donde esta porque quiere y se conforman con ser del montón, deciden no ser diferentes y quedarse estancados en la mediocridad. Para ellos es mejor que les hagan un listado de cosas que deben de hacer durante el día y seguirlas al pié de la letra, antes que arriesgarse y dar un poco mas. Para ellos la vida es rutinaria y correr riesgos es para tontos. De las ocho horas que debieran trabajar al día, dedican seis a buscar miles de cosas en el internet y ninguna o pocas de ellas fueron lo que se les pidió, pero extrañamente nunca les da tiempo de terminar su trabajo, se les olvido que era lo que debían hacer y los pendientes de hace un mes nunca los terminaron porque nunca nadie les dijo que lo hicieran, los trabajos del día no fueron finalizados por mil causas diferentes que en ningún momento pudieron ser solucionadas por ellos mismos porque no es parte de su trabajo o porque nadie les dijo que deberían buscar la solución...
Juan
trabajaba en una empresa hace dos años. Siempre fue muy serio,
dedicado y cumplidor de sus obligaciones. Llegaba puntual y estaba
orgulloso de que en dos años nunca había recibido una
amonestación. Cierto día buscó al gerente para
hacerle un reclamo:
--"Señor, trabajo en la empresa desde hace dos años
con bastante esmero y estoy a gusto con mi puesto, pero siento que
he sido postergado. Mire, Fernando ingresó a un puesto igual
al mío hace sólo 6 meses y ya ha sido promovido a Supervisor."
"--Uhmmm!" --mostrando preocupación le dice el gerente--
"Mientras resolvemos esto, quisiera que me ayudes a resolver
un problema. Quiero dar fruta al personal para la sobremesa del almuerzo
de hoy. En la bodega de la esquina venden fruta. Por favor averigua
si tienen naranjas."
Juan se esmeró en cumplir con el encargo y en 5 minutos estaba
de vuelta.
--"Bueno, Juan, ¿Qué averiguaste?
--"Señor, tienen naranjas."
--"¿Y cuánto cuestan?
--"¡Ah!....No pregunté por eso"
--"Ok, ¿pero viste si tenían naranjas suficientes
para todo el personal?" --preguntaba serio el gerente.
--"Tampoco pregunté por eso, señor."
--"¿Hay alguna fruta que pueda sustituir la naranja?"
--"No sé señor, pero creo que..."
--"Bueno, sientate un momento..."
El gerente tomó el teléfono y mandó llamar a
Fernando. Cuando se presentó le dio la misma instrucción
que le diera a Juan y en 10 minutos estuvo de vuelta. Cuando retornó,
el gerente le preguntó:
--"Bien Fernando, ¿Qué noticias me tienes?
--"Señor, tienen naranjas, lo suficiente para atender
todo el personal, y si prefiere, también tienen bananas, papaya,
melón y mango. La naranja está a Q10.00 la libra, la banana
a Q7.50 la docena, el mango a Q2.50 la libra, la papaya y el melón
a Q6.00 la libra. Me dicen que si la compra es por cantidad, nos darán
un descuento del 8%. He dejado reservada la naranja pero si usted
escoge otra fruta debo regresar para cambiar o confirmar el pedido."
--"Muchas gracias Fernando, pero espera un momento."
Se dirige a Juan, que aún esperaba estupefacto al escuchar
el informe de Fernando, y le dice:
--"Juan, ¿me decías algo?
--"Nada señor, eso es todo, muchísimas gracias,
con su permiso..."
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